DESDE LA ECONOMÍA GLOBALIZADA

(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

En las relaciones económicas estamos acostumbrados “te doy tienes y que darme”, es decir al contrato entre dos partes. Esto recuerda mucho la actitud farisaica: “yo hago esto para que Dios me de una recompensa”. Jesús nos propone un giro completo. En cualquier relación que tengamos, también en las económicas, debe primar el amor hacia el otro que todo lo cambia y hace nuevo. Unas relaciones económicas basadas, no solo en la busca de rentabilidad, sino en el respeto por los derechos, el medioambiente, la responsabilidad social, crean beneficios (en todos los sentidos) para todos y paradójicamente también más rentabilidad para los actores económicos que así trabajen. La economía solidaria, responsable y ética es más rentable (social y monetariamente).

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