(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Este domingo hay, en nuestra ciudad, una marcha por la vida. Iremos en familia, como muchas otras, a dar testimonio de este bien precioso que nos regala Dios. Si queremos responder a la pregunta de Jesús, si queremos seguirle, tenemos que actuar en consecuencia. Cuando parece, por lo menos en nuestro entorno, que los animales tienen más derecho a la vida que los no nacidos, no podemos sentarnos y cruzarnos los brazos. A lo largo de nuestra vida
¿quién es Jesús? va teniendo diferentes respuestas. A veces nos gustaría no responderla porque su respuesta implica un compromiso y muchas veces una cruz. Cuando rezamos, cuando nos alimentamos con la Eucaristía Jesús nos va dando fuerza para poder llevar esas cruces. Nuestros hijos también lo van descubriendo cuando nos comentan después de comulgar o de rezar: ¡funciona! Sabemos que este domingo va a ser importante para ellos (para ellos, que siendo los que somos siguen pidiendo otro hermanito). El respeto a la vida, la importancia del ser humano, saber que nos somos como un pañuelo de papel de usar y tirar, saber que Dios nos tiene grabados en su mano incluso antes de nacer.