(mujer casada, dos hijas, de baja laboral, padece cáncer)
En este evangelio se puede apreciar un mensaje cerrado,ya que empieza y termina de la misma forma: Jesús nos alimenta con su palabra y no sólo nos cura nuestras enfermedades del alma y del cuerpo, sino que además nos sacia. Los cristianos necesitamos acudir a su casa, escuchar su palabra y ver reflejadas nuestras miserias para poder curarlas.
Jesús no acoge a todos, por el contrario, nosotros somos demasiado egoístas, como los discípulos y queremos desentendernos de aquellos que no nos interesan, de los que no piensan como nosotros, de los que no creen, de los que nos plantean problemas. Sin embargo Jesús nos dice :” dadles vosotros de comer” y El con su infinita misericordia- “tomó cinco panes y dos peces”- obra en nosotros acciones que ni nosotros mismos hubiéramos imaginado: aprendemos a ser compasivos, respetuosos y a ayudar a los que realmente necesitan de ti “…se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente.”