(matrimonio, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Cuando vemos los muchos problemas que hay en el mundo, (no solo el lejano, sino el que nos rodea) la mayoría de las veces pensamos que no podemos hacer nada porque no está a nuestro alcance. O lo que es peor, nos excusamos y hacemos callar a nuestra conciencia, con ayudas mínimas, que creemos que reflejan nuestra bondad y que no hacen más que dejar entrever nuestra mediocridad.
Os proponemos que no permitáis que deje de resonar en vuestro interior la frase de Jesús “dadles vosotros de comer”. Él dice que lo hagamos con lo que tengamos, con nuestros “poquitos panes y peces”, con nuestro pocos medios, dones, o talentos… Pero para lograr tener el valor para enfrentarnos a lo que parece disparatado o imposible hemos de aprender a mirar con los ojos de la fe, con los ojos del Reino. Solo desde esa fe, capaz de mover montañas, solo desde nuestra disponibilidad y confianza más absoluta, podrá Dios ir obrando cada día, milagros, a través de nosotros. Y solo tendremos ese abandono en manos del Padre, para que sea Él quien obre lo imposible, si sentimos como nuestro el dolor del otro, si no tratamos de despedirlo para que vaya a buscar su alimento o lo que necesita a otro lugar… Estamos llamados a amar hasta que nos duela, a darnos y repartirnos, porque Jesús así lo hizo.
Pongamos TODO lo que tenemos al servicio de los demás; no lo dejemos para mañana. Vayamos a lo concreto, a lo real, a lo máximo. Tratemos de ser pan para los demás, de partirnos y repartirnos para cubrir sus necesidades. Y Dios multiplicará nuestras obras de amor, el bien que hagamos.