DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Cuando son pequeños, nuestros hijos se fían completamente de nosotros: Los padres somos las personas más sabias del mundo (vamos, que si les decimos que la Tierra es plana se lo creen a pie juntillas y defenderán nuestra teoría. “Si, es verdad, porque me lo dijo mi padre”). Luego las cosas, como todos sabemos, van cambiando y se van formando su propio criterio.
Así deberíamos ser con Jesús, como niños pequeños, fiarnos de tal manera que al escuchar su voz le sigamos. Si le seguimos nadie nos arrebatará de su mano. Pero, claro ya hemos crecido y muchas veces queremos un dios a nuestra medida: Un dios que nos exija sacrificarnos, pero en lo que yo quiera; que nos pida darnos al prójimo, pero al que yo quiera; que nos invite a regalar nuestro tiempo, pero el que yo quiera… Y claro las reglas del juego no son así.
Ojalá nos dejemos guiar siempre del Pastor, aunque dudemos del camino.


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