(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
“Existe una Ley en esta vida, impresa en cada cosa. Es una Ley que mueve los astros del cielo, en un concierto de armonía. Y canta en la Naturaleza, cantan en los colores, canta en toda la Tierra.
El día deja el paso a la noche por amor; la noche saluda al día por amor; el grano cae en la tierra y muere por amor; la vida germina del surco de la muerte por amor. Esta es la Ley eterna: Ley de la vida, de un Dios que, por amor, creó cada cosa y escondió el amor bajo apariencia de muerte y de dolor…”
Tener la convicción de que todo forma parte de un engranaje perfecto, que toda funciona bajo la ley del amor, hace que uno se sienta seguro y sobre todo amado por Dios-Padre.
Esta semana, tratemos de vivir aceptando que todo lo que nos pase, lo permite Dios para nuestro bien. Aunque esté enmascarado bajo apariencia de muerte y dolor, detrás de todo está el amor de Dios que no quiere ningún mal para nosotros, es más, quiere que seamos felices en plenitud. Aprovechemos cada momento, cada situación, para decirle al Señor, ” Si Tú lo permites, es para mi bien”; a pesar de que en muchas ocasiones no lo veamos claro, no importa, digámoslo, y seguro que, en la distancia del tiempo, descubriremos que, aquel acto de fe que tuvimos aquel día, en el que no entendíamos nada, y que tratamos de vivirlo por amor, se convierte en esos “hilos de oro” que unen cada vez más nuestra vida a la de Dios.