DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Una hermana de comunidad nos dijo hace poco, en relación a un asunto que estábamos viviendo en la familia, que “a grandes males, grandes remedios”. La cruz es fundamental, es esencial, sin la cruz, no hay vida, pero no podemos quedarnos en la cruz, sino alzar la mirada siempre hacia arriba. No hay peces, esta noche no se han conseguido pues, en vez de lamentarlo, mañana pescaremos al otro lado. En cada uno de los momentos en los que Jesús se hace presente a sus discípulos, se hace presente en nuestra vida, en nuestra familia, lo hace siempre resucitado, vivo absolutamente y además, hay un acto de fe, de sentir que El y solo El, nos salva, nos colma de bienes, hace que la familia permanezca unida y nos da fuerza en los momentos de dificultades y de dolor. Por todas los momentos infértiles, por todas las noches bregando sin pescar nada, por los momentos llenos de oscuridades, para que sepamos reconocer al Señor resucitado y seguir pescando, confiando en el Señor. Que Dios vivo se aparezca a cada una de nuestras familias y parta con nosotros el pan.


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