(hombre, casado, trabaja, con tres hijos)
Padre, Tú que conoces todo en mí,
serena mi espíritu y guía mis pasos.
Tú, que conoces lo que siento,
apacigua mis preocupaciones, alivia mis tensiones, y sostén mi esfuerzo cotidiano…
Señor, que mis ojos siempre reconozcan tu presencia,
que no me pase desapercibida tu compañía,
que confíe en tu Palabra,
que sea capaz de “abandonarme” a tu voluntad…
Porque contigo a nada he de temer,
porque a tu lado tiene sentido lo que hago,
porque en Ti está el fruto cierto…
porque Tú sabes mi camino y acompañas mi avance…
porque con la mirada puesta en Ti soy capaz de sobreponerme a los temores que atenazan mi rutina.
Dios mío, que la fe apague mis afanes de controlar todo,
que mi confianza en Ti, supere mis miedos y mis dudas de cada día…
Que Contigo descubra y sienta la alegría de vivir,
y experimente la aventura de disfrutar de aquello que la Vida me ofrece.
Porque son las grandes cosas las que están en Ti,
y Tú eres el que hace grande aquello que puedo hacer.
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Te damos Gracias, Señor Jesús, porque Tú sales a nuestro encuentro
y compartes tu Pan de Vida con nosotros cada día.
Te damos Gracias, Señor, porque podemos reconocerte Resucitado,
en medio de nosotros, a través de la fe que Tú nos ofreces.
Tú Señor, Dios nuestro, sabes mejor que nadie nuestras necesidades
y todo lo que nosotros buscamos en “las noches” de nuestra vida.
Te damos Gracias porque Tú, Señor, nos amas, nos llenas Paz,
nos alientas, a pesar de nuestros fracasos y frustraciones, y nos eliges
para seguir trabajando en nuestro mundo por la construcción de tu Reino.
Te damos Gracias, Señor Dios nuestro, porque en cada Eucaristía
nos recuerdas tu ejemplo de servicio y donación
para que nosotros lo pongamos también en práctica en nuestra sociedad,
y en medio de nuestro trabajo, familia, amigos, vecinos, y parroquia.
Tu Palabra, Señor Dios nuestro, nos capacita y nos da la fuerza necesaria
para hacer todo aquello que nos parece imposible realizar.
Haz Tú, que cada día logremos verte en nuestro “Mar de Galilea” cotidiano,
escuchando siempre Tu Voz en “El Lago Tiberiades” de nuestro corazón,
y ayúdanos Tú, a estar disponibles a cada momento para cumplir tu Voluntad.
Gracias Señor porque, a través de tu Palabra y de la Eucaristía,
podemos encontrarnos personalmente contigo, para conocerte y amarte.
Señor Jesús y Dios nuestro, Tú que nos conoces mejor que nosotros mismos,
sabes bien que te queremos, y que deseamos seguirte, siendo fieles discípulos tuyos.
Ayúdanos, Tú Señor, a amarte siempre y a “echar nuestras redes” por tu Palabra,
para poder así amar a nuestros hermanos, y servir a quien más nos necesite. Amén.