DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer casada, dos hijas, de baja laboral, padece cáncer)

Todos los primeros domingos de cuaresma hemos escuchado este evangelio donde ya se nos invita a preparar ese camino, muchas veces tortuoso, de pasión, muerte y triunfo de la vida. Una vez más se nos pide que tengamos confianza en Dios y no nos dejemos vencer por nuestras tentaciones. Pero pisemos tierra firme: ¿Será posible hoy día no dejarse vencer por la comodidad, el egoísmo, el ansia de poder, el prestigio, el poder, el dinero, la apariencia…? Sin duda será un camino con muchos baches, del que la mayoría de los que nos rodean intentarán sacarnos, del que intentarán convencernos para que lo abandonemos. La vida parece ser mucho más sencilla si sólo nos preocupamos de nosotros mismos. Todo es más fácil si cerramos los ojos ante las injusticias mientras no nos afecten directamente. Sin embargo. mi vida como cristiano. mi cuaresma me pide allanar ese camino estropeado, mirando a mi alrededor y ayudando a todo aquel que me necesite, dejando a un lado mi egoísmo.
Debemos tener fortaleza y valentía para saber despreciar esa vida cómoda pero insulsa que nos venden por doquier. Confiemos en la palabra de Dios para poder vencer todas las apetecibles tentaciones que este mundo materialista bombardea.


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