(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
Señor, si el grano no muere ni cae en el surco, no brota la espiga ni nace el fruto. Estos primeros versos de una canción, me vienen a la mente cuando pienso en tu pasión y todo lo que vino después: tu muerte es la caída del grano en el surco, tu resurrección es la germinación del grano en la tierra que lo acoge, tu subida al Padre, como nos relata San Juan, es el brotar de la espiga y el paralelismo se completará en el PENTECOSTÉS del próximo domingo, con la venida sobre los apóstoles del fruto del amor del Padre y del Hijo, que es el Espíritu Santo sobre los apóstoles. Esa espera gozosa es la que derramó sobre tus discípulos, Señor, la alegría con la que volvieron a Jerusalén y daban gracias bendiciendo a Dios.
Señor, qué dulce es la espera cuando los signos son ciertos. Haz que tengamos los ojos abiertos y el corazón sosegado para estar preparados y receptivos a todas tus enseñanzas. Que tengamos la certeza de que tu subida al Padre es lo más beneficioso para nosotros, ya que desde allí cuidas tu rebaño, como pastor solícito, al que conoces a cada uno por su nombre y nos cuidas de forma particular. Te pedimos prestes esa atención, en particular a nuestros nietos y, en general, a toda la infancia en formación, para que no hagan mella en ellos las enseñanzas de esta sociedad tan permisiva, liberal y materialista.