(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
En el momento actual los padres podemos estar pecando en centralizar la educación de nuestros hijos en la parte académica. Fijarnos solamente en que saquen buenas notas o en que se aprendan de memoria la geografía de un país o las tablas de multiplicar no es beneficioso ni para ellos ni para su entorno. Dedicar tiempo en educarlos en valores no se palpa en un examen ni en el consiguiente boletín de notas, pero si en su desarrollo moral. Que a medida que van creciendo vayan pasando por las etapas del te obedezco para hacerte feliz, si tú me das yo te doy, las normas de mi grupo son las más importantes, soy responsable y sé lo que hago, darse cuenta que los demás tienen derechos, llegando finalmente a compartir y vivir que todos somos iguales, sin quedarse estancados en las anteriores. Como padres nos cuesta porque hay que estar pendientes todos los días. Reforzar lo positivo, lijar lo que se desvía, eliminar aquello que no es correcto. Con lo fácil que es que ellos hagan lo que quieran. Ojalá les podamos dejar en herencia los valores evangélicos y que ellos los vivan.