(matrimonio, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Cuánto y cuántas veces andamos angustiados, afanándonos en una y mil cosas. En todos y cada uno de los ámbitos de nuestra vida. Y en todo lo que ponemos nuestras manos queremos obtener frutos, que la “pesca sea abundante”…A veces creemos que trabajar mucho, andar ocupado en mil cuestiones y querer buenos resultados, es construir el REINO DE DIOS, y sin embargo, estamos construyendo nuestro propio reino, porque quiero ser alabado y reconocido por lo que hago, porque quiero obtener beneficios, porque quiero sentirme importante, inteligente, bueno….
Para que todo lo que hacemos se oriente hacia el REINO DE DIOS, no podemos olvidarnos en ese ir y venir, de dejarnos acompañar por Aquel en el que debemos depositar nuestra confianza. Hemos de dejarle que suba a “la barca de nuestra vida” como subió a la de Simón, y nos acompañe. Desde la profunda escucha de sus enseñanzas, aceptando su misión, todo será distinto. Nos ayudará a mirar con otros ojos y a considerar importantes otras cuestiones…
“Apártate de mi Señor porque soy un pecador” dijo Simón. Y nosotros decimos “Señor, no pares de venir a nuestras vidas” por las mismas razones.
Durante esta semana os proponemos, esforzarnos en cumplir con nuestras obligaciones y responsabilidades, desde la fe y la humildad, sabiendo y siendo conscientes de que cuando lo que hacemos es POR EL REINO, nuestros esfuerzos son bendecidos, aunque no nos demos cuenta.