PARA REZAR

(hombre, casado, trabaja, con dos hijos)

Que tu Palabra me guíe y me sostenga, Señor.
Que tu Palabra sea mi luz y mi camino, Padre…
Que sea mi paz y mi fortaleza…
Que descubra en ella la verdad de mi vida,
el sentido de las cosas…
Porque en ella estás Tú, está escrito tu Amor, y el Amor que quieres en mi vida…
Si me aferro a tu Mensaje, no debo temer a nada,
Si me ilumina tu Testimonio, sé a donde van mis pasos…
Y pese a todo aquello que se torna difícil, frente a los pesares y obstáculos del Camino,
que tu Palabra y tu obra alivien la carga de mis miedos…
Frente a todos aquellos que se rebelan, que me empujan a otras formas, que no entienden lo que soy,
o lo que hago…
Que persevere mi ánimo en la fe, en la confianza, en la certeza de que me quieres y me acompañas…
Padre, que viva, que haga y que sea como Tú enseñas: la entrega y la generosidad más grande es amar y ser amado.
Que ese amor, sea la sangre de mi cuerpo, el oxígeno de mi alma, y el impulso de mis hechos.

(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

¡Te damos Gracias, Dios Padre, porque tu Misericordia es eterna
y porque Tú ya nos has elegido desde el seno materno
para colaborar contigo en tu Plan de Salvación para el mundo!
Tú, Señor y Dios nuestro, sabes bien que muchas veces
no nos compren cuando queremos ser fieles a tu mensaje de vida
y cuando nuestro corazón grita que sólo en Ti está la Salvación.
Dios Padre Bueno, Tú te manifiestas día a día,
cuando quieres y donde quieres, sin dejar nunca de sorprendernos.
Enséñanos a estar atentos a cada momento, para saber reconocerte
en todas las personas sencillas y gestos cotidianos
en las que Tú te manifiestas y te haces presente cada día.
Haz Tú, que nosotros seamos testigos valientes tuyos en nuestra sociedad,
para llevar a cabo la misión que Tú nos encomiendas cada día,
siendo fieles a tu Voluntad, a pesar de ser incomprendidos, en ocasiones,
por nuestros compañeros de trabajo, amigos, familiares o vecinos.
Ayúdanos a ser humildes y amables con las personas que nos ofendan
y a ser también pacientes con los defectos y debilidades de los demás.
Haz que sepamos valorar las virtudes de cada uno de nuestros hermanos
y ayúdanos a ser tolerantes con las personas que piensan diferente a nosotros,
para aprender a escuchar a cada hermano y estar atentos a sus necesidades,
sabiendo ver las semejanzas que nos une, en vez de las diferencias que nos separa. Amén.


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