(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Cuando nos sacuden catástrofes, malas noticias que nos superan, nuestros hijos, los de todos, no son ajenas a ellas. Ellos también se preguntan, no tanto el por qué, sino cómo pueden ayudar. “Mucha gente pequeña, haciendo pequeñas cosas, en muchos lugares pequeños, puede cambiar el mundo”. Este proverbio africano nos lo han mandado esta semana desde el colegio de uno de nuestros hijos, como apoyo a la campaña solidaria de estos días. Y tienen razón. Con la fuerza de Jesús, con Fe, podemos ir transformando nuestro alrededor: abriendo las huchas y siendo generosos, participando en la Infancia Misionera y apoyando sus actividades, ocupando parte de nuestro tiempo de ocio en aquello que se necesite y podamos colaborar, siendo austeros en nuestra forma de vivir, rezando mucho desde pequeños. Será nuestra forma de llevar la Buena Noticia a los pobres, liberar a los presos, dar vista a los ciegos, poner en libertad a los oprimidos, de anunciar el año favorable del Señor.