PARA VIVIR ESTA SEMANA

(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Vemos cómo la liturgia nos presenta al Niño Dios, que se ha hecho de golpe grande. Tras bautizarse, empieza su vida pública. Empieza su misión en el mundo. Quiere esto decir, que después de la Nochebuena, de ese encuentro con el Niño Dios, tiene que salir un compromiso palpable, un ponerse manos a la obra, “agarrando el toro por los cuernos”, afrontando nuestros compromisos laborales, apostólicos, familiares, comunitarios… con unas fuerzas renovadas. Y no por que sea un propósito bonito de primero de año, sino por que todo nace del encuentro con Él. Así que nada, dejémonos de ser perezosos, de fiestas, de nostalgia familiar, de regalos…y ¡en marcha, que tenemos una misión cada uno que cumplir ¡ ¿Sabéis? Nuestra misión se asemeja un poco a la vida en un transatlántico. Cada uno tiene su función. Cuando zarpa para cruzar el océano hay unas personas que se ponen a pintar la cubierta, las barandas, las puertas…Y al volver, empiezan otra vez por el principio, Parece una misión tonta, pero si no es por ellos, el salitre haría que todo se destruyera. Igualmente, no pensemos que nuestra misión no es importante, cada uno tiene que cumplir con el puesto que Dios le ha dado de una forma eficiente. Así los engranajes de la construcción del Reino funcionarán a la perfección.


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