DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

“El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”.

Nuestro segundo hijo hizo el pasado domingo su Primera Comunión. Resultó bastante entrañable y recogida, porque el sacramento tuvo lugar durante la celebración de la misa de familia, y él fue el único que la hacía, porque es discapacitado y el sacerdote de la catequesis de niños nos propuso esta alternativa, que al final resultó muy buena para todos. Vivimos la alegría que transmitía el saber que Dios habita en él por medio de la Eucaristía, aunque no la pudiera expresar con palabras.
Y en este proceso, a uno de nosotros dos le ha tocado, junto a una catequista voluntaria, dar catequesis a nuestro propio hijo, así como a otro chico de la Parroquia, en un claro complot con el cura. Mira por dónde, nos ha tocado desarrollar una faceta como padres-educadores que hasta el verano pasado no nos habíamos imaginado ni por asomo. Es cuestión de estar abiertos a todo y poner los medios, que Dios se encarga de lo demás.

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