¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
¡¡Aquí empezó todo!! Todo comienzo tiene su primer cooperante, aparte de Dios, claro. Celebramos el día de la Inmaculada Concepción, aquella joven que,” llena de Gracia” o lo que es lo mismo “llena de amor”, como la saluda el ángel Gabriel, aceptó acoger en su seno, no a cualquiera, no, ¡al mismísimo Hijo de Dios!…
Qué providencial fue nuestra Madre, la Virgen María, en tener su corazón en tal gracia, que el Señor aprovechó la ocasión para hacer el mayor acto de Amor hacia los hombres, encarnarse, hacerse igual a nosotros y entregar a su Hijo para que nos redimiera del pecado.
Me gusta meditar en cómo sería María para elegirla el Señor, qué actitudes ante la gente, cómo sería su servicio a los demás, su sonrisa, su humildad, dispuesta siempre a adaptarse a la voluntad del Señor…
Es esa disponibilidad a la voluntad de Dios, la que me llama más la atención para mi vida. Los psicólogos la llaman en su argot: “resiliencia” como la capacidad de las personas a sobreponerse a periodos de dolor emocional y situaciones adversas. Pero la psicología no es capaz de darle la dimensión sobrenatural a esa palabreja, ahí es donde adquiere su pleno significado, desde la fe en un Dios que nos ama y en el que tenemos la absoluta certeza de que todo lo permite para nuestro bien… Cuando una persona está predispuesta a cambiar sus planes, por amor a Dios según sucedan las cosas en el día, afronta la jornada “lleno de Gracia”.
Pues apliquémonos eso en nuestra vida, cada mañana hagamos ese ejercicio de ponernos en sus manos y preparemos nuestro interior para “nuestro embarazo”, ya sabéis, el proceso empieza hoy, es por tanto un día para estar contentos, irradiar alegría, ¡¡es una gran noticia, nos han comunicado esa preñez!! y la hemos aceptado con una gran gratitud y humildad (¿quién somos nosotros para que Jesús se haga presente en nuestras vidas?, pues el Señor nos quiere a todos por igual a pesar de ser unos cafres…Quizás también podríamos en estos días pasar por la “lavadora”, por el sacramento de la confesión, ayudará a estar “llenos de amor” y no de podredumbre.