ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
En este pasaje, me llaman la atención dos cosas:
-Por un lado: Los paisanos de Jesús no aceptan su cambio de actitud, no lo entienden.
Si lo traslado a mi vida, me doy cuenta que en casa, con los mios, con los más cercanos, es donde más me cuesta ser “radicalmente” cristiano. Cuesta mostrarse como el bueno, no vaya a ser que luego me lo puedan echar en cara cuando me vean que fallo, por que sé que es inevitable que caiga y muestre mis miserias.
Jesús pasó una vida un tanto retirada, preparándose para su vida pública, al propagarse su fama y llegar a su tierra, era el mismo, no tenía dicotomías ni “doble personalidad”. Seguía denunciando, cortando con el pecado, evitando todo aquello que no lo acercaba al Padre.
A mí, me pasa que no soy capaz de afrontar el papel de “aguafiestas” cuando en una reunión familiar o de amigos, la cosa deriva por derroteros poco adecuados o requiere un punto de vista radical, más cercano al Reino de los cielos… A Jesús no le importó nada, es más, fué aún más duro.
– Por otro lado: Jesús no quiere hacer milagros o cosas extraordinarias ante sus paisanos para que crean fácilmente. Me siento identificado con sus paisanos. Por estar “enredando” con cosas de la Iglesia, no soy ni merezco más que nadie pero a veces parece como si nos merecieramos algo…
Me gustaría que en mi vida el Señor se manifestara con acciones más extraordinarias, con milagros estupendos, tanto para aumentar mi vida de fe como para hacer crecer los resultados de mi apostolado. Pero creo que eso, es sólo querer manejar a Dios a mi antojo y no confiar en su providencia y en sus tiempos. Yo sólo soy un mero instrumento para hacer visible el Reino, pero no soy quien ha de ver los resultados ni recibir palmadas en la espalda.