¿Qué nos hace decir el texto?
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Te damos Gracias, Señor y Dios nuestro,
porque Tú nos enseñas hoy a valorar lo que tenemos,
a no despreciar nada, y a compartir con los demás
todos los bienes que poseemos por tu Bondad con nosotros.
Te damos Gracias, Dios Bueno y Misericordioso,
porque Tú alimentas nuestra alma y nuestro cuerpo,
y quien confía en Ti, Dios nuestro, jamás queda defraudado.
Hoy, Día de la Festividad de San Joaquín y Santa Ana,
te pedimos especialmente por todos los abuelos del mundo
y por todos nuestros mayores, ya que ellos son para nosotros
ejemplos a seguir de fe y confianza en Ti en medio de nuestra vida.
Ayúdanos Tú a cuidarlos con cariño, respeto y ternura,
especialmente a los que están enfermos y a los que se sienten
más débiles, cansados o excluidos de nuestra sociedad.
Danos Tú la valentía necesaria para mostrarle al mundo
que nadie es inútil en nuestra sociedad y tu Amor y Misericordia
dignifica siempre a cada persona y todos somos valiosos para Ti.
“Cinco panes y un par de peces” son símbolos de lo que Tú deseas
que nosotros pongamos al servicio de los demás, y también,
símbolos de tu Gratuidad que Tú nos enseñas a mostrar a los demás.
Enséñanos Tú, Dios nuestro Misericordioso, a ser siempre generosos
y a saber poner en disponibilidad a Ti, y a cada hermano nuestro,
todo lo que poseemos y lo que somos en cada momento y circunstancia,
por buscar el bien común de todos y por amor a cada hermano nuestro.
Te damos Gracias, Jesucristo y Dios nuestro, porque Tú eres Palabra Viva
y Pan Vivo bajado del Cielo que en cada Eucaristía alimentas nuestra alma,
que nos llena de tu Paz y que nos ofrece la Salvación Eterna.
Gracias porque Tú nos llamas y nos invitas cada día a ser colaboradores
de tu Evangelio, mostrando tu Caridad y Misericordia en medio del mundo.
Ten Misericordia de nosotros, y danos Tú un corazón sensible y atento
a todas las necesidades humanas, y especialmente a los más débiles,
y a todas a las personas más necesitadas de nuestra sociedad.
Tú que eres Pan de Vida, recuérdanos en cada Eucaristía, que Tú nos llamas
a construir la fraternidad y a transformar el mundo llenándolo de tu Amor.
Ten Misericordia de nosotros y no nos dejes caer en la tentación del desánimo,
ni a dejarnos vencer por los grandes problemas del mundo que nos superan,
y haz Tú, Dios nuestro, que en las situaciones graves o extremas
sepamos aportar nuestro granito de arena, por pequeño que este sea,
colaborar con los demás construyendo el bien, huyendo de todo mal,
y buscando soluciones solidarias, convencidos que el Bien siempre vence.
Dios nuestro que tanto nos quieres, llénanos siempre de tu Amor y Ternura
para que la compasión y misericordia con los demás nos impulse siempre
a hacer el bien y a convivir con todos en un mundo mejor, llenándolo de Ti.
Amén.